Protagonistas de la Evaluación

Entrevista a...

 

Empar Soriano

Experta en Políticas Públicas de Avalua.Lab, Ayuntamiento de Valencia 

El 26 y 27 de marzo se celebra en Las Naves, Valencia, la XI Conferencia Bienal Internacional de Evaluación de Políticas Públicas. Es la primera vez que la Sociedad Española de Evaluación organiza allí su Conferencia Bienal, algo que será posible gracias fundamentalmente a Empar Soriano. Especialista en políticas públicas y sociales del Ayuntamiento de Valencia, Empar está liderando, entre otros proyectos, el Laboratorio de Políticas Públicas Avalua.Lab, que comenzó su andadura en octubre del año pasado, con una clara orientación hacia la evaluación de las políticas públicas.

 

Empar, en la XI Conferencia harás una exposición de Avalua.Lab, tenemos mucho interés en conocerlo en detalle, pero ¿nos podrías adelantar cuáles son las claves y objetivos principales de esta iniciativa?

 

Avalua:lab es un Laboratorio de Análisis y Evaluación de Políticas Públicas. Está concebido como un espacio de encuentro en el que explorar nuevas fórmulas de aproximación al análisis y la evaluación de las políticas públicas. Se trata de generar un espacio de debate, reflexión y acción en el que reunir a expertos en diferentes áreas y campos de las ciencias sociales, a personas involucradas en la gestión gubernamental a nivel municipal, autonómico y nacional y a representantes de la sociedad civil organizada. En ese sentido, esta propuesta se plantea con el objetivo de promover el estudio, investigación y experimentación de nuevas metodologías desde las que aproximarse al análisis y evaluación de las Políticas Públicas. Se busca, además, contribuir a la mejora de la transparencia de la acción pública, posibilitando a los responsables políticos rendir cuentas de las acciones de gobierno implementadas y, en definitiva, mejorar la gobernabilidad y la formulación de nuevas políticas públicas. Y no cuento más porque he de dejar algo para la intervención prevista en la Conferencia…

 

En el tiempo que nos conocemos he visto en ti a una persona emprendedora y directa, con las ideas muy claras y con fuertes convicciones políticas. La evaluación tiene una dimensión política muy evidente. Sin embargo, desde diversos grupos de interés se pretende que la evaluación sea una herramienta “ajena” a la política, ¿es esto posible?

 

Pues yo diría que no. Además, es un no rotundo y contundente. Nada de lo que hacemos es ajeno a la política. Hacer política no es hacer política partidista sino expresar nuestras opiniones y actuar en función de una escala de valores que nos lleva a posicionarnos en un u otro lugar o estar del lado de unos grupos u otros. Todo lo que hacemos en la vida responde a nuestros valores y, por tanto, parte de una posición política. Cuando evaluamos, expresamos un juicio de valor respecto a una determinada actuación pública. Ese juicio parte de nuestra escala de valores y hemos de asumir que es una posición política, aunque insisto, no desde una posición partidista sino partiendo del concepto de política entendida en su sentido más amplio.

 

Creo que el discurso de la neutralidad y la tecnocracia que ronda sobre nuestras cabezas es tan falso como peligroso. Falso porque creer que las decisiones de los técnicos son neutrales es muy naif. Los técnicos, al final, tenemos conocimientos sobre cómo hacer posible, técnicamente, la puesta en marcha de una serie de medidas, pero nos inclinamos hacia un lado u otro en función, de nuevo, de nuestra escala de valores, de aquello en lo que creemos, a veces incluso de forma inconsciente.

 

También me parece que ese discurso de la “objetividad” es peligroso porque la tecnocracia atenta contra la democracia y, sobre todo porque tampoco es neutral, sino que parte de una concepción muy neoliberal de la organización de nuestras sociedades cuyo discurso ha calado muy hondo entre la ciudadanía en esta última década. Y ha calado porque la gente está descreída de la política y la siente como un instrumento incapaz para resolver los problemas de la gente.

 

En ese sentido, creo que lo más honesto para todas y todos es asumir que todo lo que decimos y lo que hacemos parte de una posición y que cada cual, después, haga una lectura crítica, en este caso, de los informes que redactamos quienes evaluamos.

  

Asimismo, desde diversos ámbitos, se habla de evaluación como instrumento utilizado esencialmente para el control del gasto público, con una visión economicista ligada al Spending Review. ¿Es esta la función principal que debemos otorgar a la evaluación?

 

Esto responde, de nuevo, a esa ideología imperante y dominante de la que hablábamos antes. Nos quieren hacer creer que la administración ha de ser eficiente, como las empresas. Y no es así. La administración pública ha de ser eficaz, es decir, ha de ser capaz de resolver los problemas y conflictos de la sociedad, que es para lo que nos hemos dotado de ella. Eso no quiere decir que no hayamos de establecer criterios de eficacia, y que cuidemos y pensemos bien dónde invertimos los recursos públicos. En ese sentido, no puede ser que el criterio de la eficiencia sea el eje central en la evaluación de las políticas públicas porque, en ese caso, el gobierno no podría actuar para atender a muchas de las necesidades a las que hoy responde. Por ejemplo, la mayor parte del presupuesto invertido en los servicios sociales quedaría fuera de la acción del gobierno y creo que estaremos de acuerdo en que, con todas las salvedades que se quieran, los servicios sociales son un pilar fundamental para asegurar una serie de Derechos a toda la ciudadanía recogidos en nuestra Constitución.

 

En cualquier caso, el Spending Review tiene también que ver con la revisión de las ineficiencias y de solapamientos de la acción desde diferentes instituciones gubernamentales. Esto, en concreto, no me parece mal. Como persona que cree en los procesos de evaluación creo que está bien revisar lo que se hace y aplicar las mejoras que sean necesarias, pero sin olvidar que la administración está ahí para resolver los problemas de la gente y teniendo en cuenta que el gasto no es malo sino necesario.

 

¿Cuáles son a tu juicio los principales obstáculos que debe solventar la evaluación de las políticas públicas para ser una realidad en el día a día de nuestras administraciones públicas?

 

Creo que los obstáculos son meramente políticos. En el momento en que la clase política tome conciencia de que las evaluaciones pueden servirles para mejorar sus decisiones la evaluación será una realidad. Mientras lo consideren como un examen a su gestión y un elemento susceptible de convertirse en una herramienta útil para la oposición habrá reticencias.

 

¿Y crees que algún día (queremos decir pronto…) la evaluación será efectivamente una herramienta de uso habitual en nuestras administraciones públicas?

 

A pesar de lo anterior creo que la Evaluación puede convertirse en un elemento clave para devolver a la gente la confianza en la política y en la democracia. Además, la evaluación de las políticas públicas es una herramienta más para contribuir a la transparencia y hay gobiernos como el Andaluz y como el nuestro que han empezado a trabajar en ello. Soy optimista y espero que pronto podamos hablar de esto con normalidad y con más gente de con la que podemos hacerlo ahora.

 

Empar, muchas gracias por tu tiempo y por tus opiniones. Pero sobre todo GRACIAS por acoger la XI Conferencia Bienal Internacional de Evaluación en Las Naves y por el impulso que desde Avalua.Lab estáis dando a la Evaluación.

 

Gracias a vosotros por la entrevista y por haber accedido a que Las Naves sea la sede de este encuentro.

Entrevista realizada por El Diario de la Evaluación

20 de febrero de 2020

 

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